AMOR Y GUERRA

Esta vez no os traigo un escritor famoso sino un buen escritor. No tiene nada que ver que seamos amigos, lo prometo. Pero su libro creo que es buenísimo. Empecé a leerlo con prejuicios negativos del tipo “ a ver con qué se descuelga ahora Juan, con lo que le gusta el cachondeo, el sexo en los chistes fáciles, la sal gorda…” Pero en esta novela histórica llamada Arquímedes está en el tejado he encontrado una trama apasionante ambientada hace dos mil años, en el sitio de la ciudad de Siracusa, en poder de los griegos y asediada por los romanos. Violencia, sexo: sí. No podía ser de otra manera. Pero, sobre todo, sabiduría, profundidad certera y perspicaz del alma humana. El soldado Vinci es un desertor del ejército romano que se refugia en la ciudad y, ocultando su no muy alta estima por el imperio, se pone al servicio de los griegos, en la salvaguarda del sitio y del sabio Arquímedes. Su personalidad es noble, aunque está acostumbrado a matar no desconoce la ternura. También tiene que salvaguardar a Artemisia, la hija de Arquímedes… Os dejo y disfrutad de este ameno y ágil diálogo:

Vinci, señalando con el dedo el asiento que el niño acaba de dejar vacío, le pregunta a su madre que qué le pasa al crío. Y Artemisia, algo molesta, responde que por qué habría de pasarle algo.
-Porque está flacucho y ojeroso, y porque si no le pasara nada no te habrías molestado al escuchar la pregunta ni habrías respondido a mi pregunta con otra pregunta.
-No es asunto tuyo. Y no, no le pasa nada -dice Artemisia sin intentar ocultar que está molesta.
-No te creo. Me he fijado en la cara que has puesto cuando has visto al perro y he supuesto que consideras que el animal podría transmitirle enfermedades. Además, el capitán me ha dicho que eres viuda y que tu marido murió enfermo, por lo que el niño podría ser tan débil como él. Y por último, me ha parecido ver en tus ojos un brillo de agradecimiento cundo he conseguido, con la promesa de cocinar con él, que el niño se tome su comida. No hace falta ser un matemático muy listo para deducir todo eso.
Vinci no soporta que las gentes de clase alta se jacten de ser inteligentes solo porque han tenido la posibilidad de acceder a la cultura y los conocimientos. El dinero y los profesores no convierten a sus hijos en los más listos ni en mejores que los hijos de los pobres que han de trabajar desde una edad temprana.

Juan pardo bis
-¿Qué sabes tú de medicina? ¿Acaso sabes hacer algo además de matar?
-Cocinar -responde él, sin alterarse demasiado.
-¿Desde cuándo saben cocinar los hombres o los soldados?
-Nací libre, pero he sido esclavo más de la mitad de mi vida. Solo me enseñaron a luchar y a ayudar en la cocina. Simplemente tuve que abrir los ojos y fijarme en lo que veía. No sé hacer bien nada más que eso.
Artemisia no esperaba esa respuesta tan sincera y se quedó callada un momento. No es solo un hombre musculoso y atractivo, también parece inteligente, es un poco brusco, pero está claro que no es un hipócrita.
(Juan Pardo Vidal. Arquímedes está en el tejado. Baile del Sol Ediciones. 2015. Pg. 54-55).

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